Últimos temas
» [Evento] Navidad 2017
Dom Nov 12, 2017 7:22 pm por  Yahangir Al Saud

» Navidad 2016
Vie Nov 03, 2017 10:11 pm por  Jean-Pierre Bonnefoy Fdez

» Prompts para el Ocio (?)
Jue Nov 02, 2017 12:54 am por  Assim Al Saud

» [NSFW | OTP meme] Who...?
Sáb Sep 16, 2017 12:58 am por  Hyoo Dai Shankh

» Another ship meme (?)
Vie Sep 15, 2017 11:49 pm por  Hyoo Dai Shankh

» From A to Z (A NSFW
Vie Sep 15, 2017 11:15 pm por  Razvan Mihai Hérderváry

» Porque nunca hay suficientes memes...
Lun Jul 31, 2017 1:29 am por  Azeneth Al Assad

» Quien Sostiene...
Dom Jul 30, 2017 2:50 am por  Yuhanna Shirazi

» Cuéntame sobre...
Miér Dic 07, 2016 10:28 pm por  Robert Beilschmidt

Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Últimos temas
» [Evento] Navidad 2017
Dom Nov 12, 2017 7:22 pm por  Yahangir Al Saud

» Navidad 2016
Vie Nov 03, 2017 10:11 pm por  Jean-Pierre Bonnefoy Fdez

» Prompts para el Ocio (?)
Jue Nov 02, 2017 12:54 am por  Assim Al Saud

» [NSFW | OTP meme] Who...?
Sáb Sep 16, 2017 12:58 am por  Hyoo Dai Shankh

» Another ship meme (?)
Vie Sep 15, 2017 11:49 pm por  Hyoo Dai Shankh

» From A to Z (A NSFW
Vie Sep 15, 2017 11:15 pm por  Razvan Mihai Hérderváry

» Porque nunca hay suficientes memes...
Lun Jul 31, 2017 1:29 am por  Azeneth Al Assad

» Quien Sostiene...
Dom Jul 30, 2017 2:50 am por  Yuhanna Shirazi

» Cuéntame sobre...
Miér Dic 07, 2016 10:28 pm por  Robert Beilschmidt

Palabras claves

Los posteadores más activos de la semana


[Priv] -No se que poner aquí-

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Priv] -No se que poner aquí-

Mensaje por Invitado el Vie Jul 12, 2013 11:42 pm

-¡Es una estupidez…!-Golpeo la mesa con el puño reclamando la atención del pequeño grupo de hombres mayores que le rodeaban. Su padre, desde el lado contrario arrugo el cejo lo suficiente como para advertirle que no se atreviera a continuar aquella oración o desearía no haber nacido. Allí mandaba él y no toleraba contradicciones ni faltas de respeto de nadie, ni siquiera de su primogénito, en especial de él, pues incluso con su pequeño lugar en el equipo improvisado no dejaba de ser un miserable mocoso de 17 años.

-¿He pedido opiniones? Tu lugar aquí es obedecer, asentir con la cabeza y cerrar la boca-Sin necesidad de alzar demasiado la voz ya había logrado convertir la cálida habitación en un gélido espacio donde se respiraba la incomodidad de los presentes. La única respuesta que recibió a cambio fue una mirada de profundo odio por parte de su hijo mayor y una retirada respetuosa con una disculpa a modo de reverencia. La puerta se cerró detrás de sí dejando al grupo de retrógradas quienes organizaban su acto mensual como divas desesperadas por volver a llamar la atención o eso pensaba Dae, quien hasta entonces se había convertido en el único que parecía medir las consecuencias de sus actos por raro que pareciese.

Hacía calor, razón por la que cubrió su cabeza con una ghutra y se quitó la chaqueta amarrándola a su cintura, se sentó en las escalinatas. Una hora y media había transcurrido desde que había abandonado la habitación.

-De pie-Ordeno a sus espaldas su padre mientras con un eje de desánimo obedecía sin darle la mirada al rostro, pues presentía que la ira aún no se le había apaciguado a tales alturas-Son las nueve exactas. Tienes una hora para ir a casa a buscar todo lo que necesites. Lo que no tengas allá te lo facilitaremos aquí-

-¿Ese es mi castigo?-Sonrío de medio lado, suponiendo que hasta ese entonces había salido muy bien librado para ser verdad.

-No. Es tu oportunidad de demostrar que escogí bien-Dae bufo y miro hacía otra dirección, honestamente se estaba aburriendo de ese discurso, hasta ese momento había demostrado innumerables veces que era el más digno de sus hermanos para catalogarse como un posible sucesor.

-He llevado a cabo cada tontería que pasa por tu cabeza ¿Qué es lo que me falta?-

-Demostrárselo a los demás-Sentencio tajante, pues hasta ese momento nunca se lo había mencionado y no lo haría tampoco, pero a su parecer a él ya nada le quedaba por confirmar, era un hecho que en un futuro distante sería su pequeña cosa gruñona II el encargado de todo. Lo que en cierta medida le hizo sentir frustrado-Pero con tus constantes infantilidades y quejas lo único que logras es dejarme como un idiota-
*******************************************************************************
-¿Cuándo vas a volver?-Fadi hizo un mohín cerrando su libro y dejándolo sobre la cama de su hermano mayor observando como guardaba un par de prendas en lo que el catalogaba como su “bolso de la suerte” pero que a su juicio no era más que un estropajo viejo.

-¡Podrías al menos decirnos a dónde vas!-Abraham se arrojó a un lado de Fadi jugueteando con sus agujetas con expresión de aburrimiento.

-¿Para qué te molestas? No va a contestar, está en modo mutismo-Aisha se apoyó en el marco de la puerta con una sonrisa socarrona,  pues ya habían demasiadas presencias en el cuarto prohibido y no quería poner a prueba a la bestia menor, lo único que recibió como respuesta fue una mirada de profundo odio por parte de Dae.

-No se me permite hablar del tema-Se puso de pie cruzando su bolso-Abraham. Estas a cargo ahora-Le entrego una lista con sus deberes, los ojos de Abry brillaron, pues usualmente jamás le dejaban a cargo de nada. Era una nueva oportunidad para demostrar que era capaz de mantener con vida a sus hermanitos y que ya sabía que hacer una fogata sobre la mesa era mala idea. Los campamentos en el jardín-Ahora largo de aquí-Los echo a todos, pues no quería ningún mugroso cerca de sus cosas.

En menos de una hora ya se encontraba en su posición. Sería un pequeño viaje de cinco horas hasta su destino. Agotador considerando que el paisaje no era más que un campo vació con pocas casas y animales que ver hasta que llegara a un pueblo con una limitada cantidad de habitantes.
**************************************************************************
Se sirvió una taza de té sentado con otro joven que traía solo unos pocos años más que él. Ambos mantenían una charla amena, pero de eso nada más una fachada. Como amigos de la infancia, reían y alzaban las voces cada cierto tiempo, pero de verdad solo estaba el que ambos observaban con detenimiento al grupo de extranjeros que se encontraban a dos mesas más allá que hacían lo mismo que ellos, pero en su propio idioma.

Dae bebió de su té, le dolía el rostro y la garganta de haber fingido por tanto tiempo estarlo pasando bien cuando aquellos veinte minutos se resumían a una de sus peores torturas.

-Ya les entregaron la cuenta-Murmuro el joven que estaba a su frente terminando de beber su té y acabando los bocadillos que había pedido hacía un rato atrás y que tenía a medio terminar todavía. No sentía real apetito, pero más le valía fingir que sí.

-Retiremos antes-Dae tomo su chaqueta dejando la paga sobre la mesa y su compañero se encargó de la propina con el dolor de su corazón, pues como todo árabe era tacaño. Ambos salieron por la puerta y se escabulleron por un callejón. Estaba oscuro a pesar de ser temprano todavía y la temperatura había bajado considerablemente.

-Se dirigen al hotel. Deberíamos actuar ahora, no hay seguridad de que mañana temprano podamos hacerlo. Habrá demasiada gente-Dae asintió, no estaba nervioso, pero si se sentía extrañamente incómodo-Dos y dos.

-No. Ve tú por delante. Yo iré por detrás, cuando se vean rodeados no harán movimientos desesperados-Acordaron eso entonces y cada cual hizo su movimiento.

***************************************************************************
George había deseado conocer el medio oriente desde muy joven. Había logrado su sueño a pesar de que la forma no fuera la correcta, todo era tal cual se lo había imaginado durante su vida, mucho mejor. La infraestructura le hacía transportarse a otra época cuando visitaba los sectores más antiguos y de forma automática sentirse en la realidad cuando regresaba a la capital, era mágico. La comida le haría subir un par de kilos, pero algo que podría superar con facilidad, al regresar haría todo el ejercicio necesario, por el momento solo disfrutaría de las delicias que le ofrecía el país, todo en cuanto pudiera ignorando la verdadera razón por la que estaba allí.

-Ha sido increíble ¿no? Nos han recibido mucho mejor de lo que hubiera esperado-Sonrío acomodándose el sombrero y estremeciéndose al sentir la brisa fría chochar contra su cuerpo.

-Sí, pero no olvides tu trabajo. Pareces disfrutar como un turista-

-Soy un turista-Río divertido a lo que sus otros dos compañeros se acoplaron, eso hasta que sus risas se vieron ahogadas de un segundo a otro. Un arma les apuntaba.

-Un movimiento o un grito y la bala irá directo a sus cabezas-Amenazo un sujeto cubierto por completo, a excepción de sus ojos.

-Dijo, ningún movimiento-Amenazo otra voz, que a pesar de sonar más suave no hizo más que hacer que la situación se volviera más escalofriante. George trago saliva y tuvo un presentimiento, un fatal presentimiento y solo la imagen de su pequeña hija de siete años se acaparo en su mente.


Última edición por Dae Seung Kourou el Mar Jul 16, 2013 11:06 pm, editado 1 vez

Volver arriba Ir abajo

Re: [Priv] -No se que poner aquí-

Mensaje por Rylan J. Kirkland el Lun Jul 15, 2013 10:51 pm

Aquella mañana la había estado esperando toda la semana. Estaba demás decir que estaba emocionado, los días que pasaba con su papá eran los que más ansiaba. Hoy iba a ir con su papá al trabajo, sus otros dos hermanos ya habían hecho el recorrido y ahora le tocaba a él.

— ¿Seguro que llevas todo? —le preguntó Alice. Su hermana estaba sentada en su cama mirándole entre apurada y aburrida. Dyl le sonrío en respuesta.

—Sis! Solo llevo el cel y algo de dinero —mientras hablaba Dylan comenzó a salir del cuarto—, Sabes que por precaución no puedo llevar más.

Se escuchó el sonido de un claxon y Dyl corre escaleras abajo. Era obvio que se trataba de su padre quien había llegado a recogerlo.

— ¡Le dices a padre que lo llamo en la tarde y en la noche! —le gritó a su hermana cuando ya estaba a punto de salir—, ¡Te cuidas, Sis!
-----------------------------------

Dylan jugaba entretenido con su silla de rueditas. Llevaba ahí horas y nada bueno había pasado aún. Estaba en un cuarto con cámaras, su papá en la silla de la derecha hablando con varios hombres de traje a los que no conocía. De todo había sido un día aburrido, con gente aburrida pero siempre y cuando pudiera pasar tiempo con su papá Dyl no se quejaba.

Miraba con des interés las cámaras. Varias mostraban ciertos lugares del mundo que podía identificar y que a la vez, le resultaban completamente desconocidos. Había varios aparatos de sonido y botones que Dylan supuso eran para comunicarse con los trabajadores pero Dios sabrá. Según su padre este no era la única sala de operaciones pero ésta era a la que Dylan estaba autorizado para entrar. Al parecer necesitaría un par de años más de entrenamiento para poder entrar a aquellos lugares.

Estaba pensando en pedirle a su papá permiso para salir por algo de comer cuando entró en el cuarto un hombre grade y de traje, justo como en los pintan en las películas. Por la forma en la que venía, Dyl suponía que era algo urgente pero tratar de leer a estas personas era tan difícil como tratar de leer otro idioma.

El hombre le dedicó una mirada discreta antes de volver su completa atención a su papá. Le
murmuró algo al oído antes de volver a salir del cuarto. Alfred dio un par de órdenes en voz baja antes de voltear a ver a Dylan.

—Ha, parece que te tocó un día agitado Dyl —le dijo con un tono alegre, algo impropio para lo que se estaba llevando a cabo pero que se le podía hacer. Dyl le dedicó una mirada curiosa—¸ Hace unos días mandamos un grupo de gente a bueno, un lugar, no voy a entrar en muchos detalles sobre la misión —Dylan no dijo nada al respecto, esto ya se lo habían advertido sus hermanos. Ir ahí era como ser parte pero a la vez era como si no fueras nadie. Su papá se manejaba contando las historias a medias, según él, eran medidas de seguridad necesarias—, Pero el punto es que fueron descubiertos —chasqueó la lengua frustrado—, Y ahora hay que ver si podemos salvarles el trasero —antes de que Alfred pudiera seguir hablando le sonó el teléfono y se vio obligado a contestar.

Dylan miraba inseguro todo. Había algo que le preocupaba y le había estado molestado toda la mañana. Esa horrible sensación en el estómago que solía tener cuando lo estaban por atrapar
aquellos tipos que le molestaban en la escuela.

Alfred colgó el teléfono—, Creo que tenemos una pista del paradero de su equipo, Dyl ¿No es
emocionante? —le dio unas palmaditas en la espalda, animándolo—, Estas apunto de ver un poco de acción.

A Dyl le hubiese gustado decir que prefería la acción de sus videojuegos a esta pero se quedó callado, mirando las pantallas junto a su papá. Aun que ninguna de ellas revelaba una imagen de lo que estaba a punto de suceder, le tranquilizaba.
avatar
Mensajes : 71
Fecha de inscripción : 03/06/2011
Masculino Puntos : 2523
Edad : 22
Localización : Por ahí y por allá
Ver perfil de usuario

Rylan J. Kirkland

Volver arriba Ir abajo

Re: [Priv] -No se que poner aquí-

Mensaje por Invitado el Mar Jul 16, 2013 11:05 pm

-Dijo, ningún movimiento-Amenazo otra voz, que a pesar de sonar más suave no hizo más que hacer que la situación se volviera más escalofriante. George trago saliva y tuvo un presentimiento, un fatal presentimiento y solo la imagen de su pequeña hija de siete años se acaparo en su mente.

Arrastraron a la fuerza a los cuatro hombres hasta una casona abandonada. Les cubrieron las bocas y les amarraron las extremidades. Dae fue lo suficientemente precavido como para registrarlos de pies a cabezas, quitándoles todo aquello que considerase peligroso o sencillamente que le sirviera de utilidad, también considero que sería apropiado dejarlos descalzos y ligeros de ropa, eran mentes iguales que usaban las mismas técnicas de un sitio a otros y si algo había aprendido en tantos años era a no subestimar a nadie, mucho menos cuando se estaba frente a supuestos expertos. Una sonrisa nerviosa por parte de uno de los rehenes le dio a entender que había actuado bien.

-Hay que deshacerse de todo esto-Murmuro su compañero, que al igual que él se encontraba con el rostro cubierto casi en su totalidad por ghutras de color negro y gris. Su colega se encargó de revisar cada objeto confiscado con paciencia y detenimiento, siendo cauteloso de no decir ni una sola palabra más de la necesaria, pues todo lo que estuviera diciendo podía estar siendo perfectamente grabado. Un brillo fugaz en sus ojos apareció más un ligero silbido de victoria, pues su audacia siempre rendía frutos-Es hora de que nos traslademos-Se puso de pie reuniendo todo lo que consideró de valor en un bolso y acomodando las sobras en otro.

-¿Te quedaras?-

-Alguien debe encargarse del trabajo sucio. Te felicito por ser siempre el voluntario. Compañero, que Alá te acompañe en tu osado viaje-Dae frunció el ceño y maldijo por lo bajo mientras sujetaba su arma y le ordenaba a los rehenes a ponerse de pie. Con mucho esfuerzo cada hombre logro mantener el equilibrio-Afuera los esperan. Que nos veamos pronto-Se despidió sin poder fingir la alegría que le daba haber acabado tan pronto, no le causaba ninguna gracia haber tomado un papel más sutil en la misión, pero de alguna no le tranquilizaba, tenía la sensación de que no volvería a casa para el día siguiente.

Dae guio a los cuatro sujetos hasta una camioneta, antes de subir, les vendo los ojos y los empujo para que tomaran asiento todos en la parte posterior. Él tomo asiento en el sitio del copiloto, pero se las ingenió para girar parte de su cuerpo y no perderles de vista por demasiado tiempo. El viaje no duro demasiado, un par de minutos y variadas vueltas, las suficientes como para confundir a cualquiera. Todos los miembros de la camioneta bajaron y se encargaron de llevar a los rehenes por una serie de pasillos y escalinatas de un antiguo sector de la ciudad.

********************************************************************************

Eran casi las 7 de la mañana. Solo los comerciantes se paseaban por las calles llevando sus productos al mercado. Algunos niños pequeños jugueteaban y sus madres les llamaban para tomar el desayuno, dentro de una hora se armaría el verdadero jaleo de personas yendo y viniendo de un lugar a otro. Dae cerro las persianas he inspiro profundamente evitando observar el enorme charco de sangre que se encontraba regado bajo sus pies. Tenía que admitirlo y admirarlo al mismo tiempo. Aquellos dos tuvieron las agallas suficientes para dejarte agotado, resistieron hasta no dar más. Se limpió el sudor de la frente con la ghutra y la arrojó al suelo sin poder evitar que los recientes recuerdos se acumularan una otra y otra vez en su mente.

******************************************************************************
Escogió a dos de ellos. Cauteloso camino frente a ellos observando cuidadosamente cada una de sus reacciones. Dos de ellos le devolvieron la mirada una vez les arranco las vendas de los ojos, era una mirada de odio, de lo que se transformaría en un eterno rencor y que le invitaban a tener miedo de las consecuencias. Uno de ellos actuaba de forma indiferente, pues desconocía como actuar y el otro, el otro simplemente era un miedica que tiritaba por completo. Se agacho un poco para poder mirarlos mejor y sonrío de medio lado, cosa que dudo que pudieran ver, pero que seguro deducirían. Removió las vendas que uno de ellos traía en la boca, el sujeto se removió incómodo y le escupió, logro esquivarlo y su respuesta fue una certera patada en el estómago.

-Vamos a jugar a las preguntas y respuestas-Tomo una silla y se sentó en el frente de su primer entrevistado-Yo, pregunto. Ustedes responden. Si mienten, lo sabré, si omiten información también lo sabré y el castigo será inminente. Les otorgo su derecho a estar informados y a decidir qué posición tomar-George, del cual desconocía el nombre hasta ese entonces. Fue el primero, pero no por mera casualidad, no, de los cuatro, era el único que parecía tener razones intensas para salir de allí, el único que se atrevía a expresar furia y el único que estando indefenso se las ingeniaba para hacerlo enfadar, era el más firme del grupo y sería su digno ejemplo a no seguir.

-¿Tu nombre?-

-George Spache. Como el autor, aunque dudo que lo sepas-

-¿Tu edad?-

-32 años-

-¿Dé dónde vienes?-

-Es toda la información que puedo ofrecerte. De aquí en adelante es material clasificado-Dae se masajeo el puente de la nariz sintiendo que hablaba con un grupo de sordos orgullosos. Se puso de pie dando inicio a la primera ronda de torturas.

*******************************************************************************************

-¿Murieron?-

-Sí. El segundo sufrió un paro respiratorio cuando…-

-¡No quiero saberlo!-Dae gruño pateando los cuerpos hacía un rincón, notando como los dos sobrevivientes hacían mil y un intentos por llamar su atención rogando para sus adentros no ser los siguientes. Consciente de esto, salió del cuarto para cambiarse de ropa, cosa que le fue denegada, pues los demás miembros del equipo consideraron que era una idea más atractiva el que se presentará con las ropas ensangrentadas dando indicios de que el show era más profundo y oscuro de lo que se quería enseñar. Molesto, se regresó al cuarto y se sentó cerca de la ventana a esperar, pues el aroma ya se estaba volviendo denso y las moscas comenzaban a poner larvas en los restos de carne mutilada. Dentro de poco empezarían a pudrirse y todo el maldito lugar apestaría a muerto. Fue en ese instante en que vio la hora y cerro las persianas para ponerse en marcha.

Levanto a golpes a los dos sujetos, quienes entre gritos ahogados y gemidos de desesperación rogaron de forma inteligible por un poco de consideración, respeto a la vida y compasión. Por su parte Dae no comprendió un carajo, pero de haberlo hecho les habría otorgado una respuesta que les hubiera hecho orinar sus pantalones, pues no había algo que detestase más que la cobardía. Eran los supervivientes, era lo que necesitaban para armarse de valor, pero allí estaban, llorando como niñitas esperando un milagro. Los empujo hasta la camioneta y los llevo hacía el centro del mercado.

**********************************************************************************

8 y media. La gente se paseaba, todos compraban los alimentos del día, los comerciantes gritaban tratando de ofrecer sus productos, la competencia se respiraba en el aire y nadie parecía avecinar nada, pues así era de costumbre, no esperaban nada porque eso solo haría de sus vidas un martirio, era habitual que se presentaran diversos eventos desagradables de los cuales temer, por eso era mejor tratar de vivir en la ignorancia y sufrir solo por el momento para luego olvidar y hacer como si nada.

Pronto, un grupo de gente se reunió alrededor de una tarima. Cuchicheos iban y venían y en pocos segundos se había juntado un mar de gente que emocionada y asustada al mismo tiempo.

Dos hombres rubios subieron a la tarima, se encontraban aún con las manos amarradas, solo les liberaron los pies para poder caminar sin armar una revuelta. Se miraron entre sí, nerviosos por el público, tragaron en seco y se situaron justo en medio como les habían indicado.

Dae subió, con sus ropas mugrientas evitando que le produjeran arcadas, pues la sangre seca tenía aquel olor desagradable que se había mezclado con el sudor, la pólvora y las demás porquerías del sitio en el que estuvo durante toda la noche. Se situó detrás de los dos hombres y se dirigió a toda la gente.

-¡Nosotros no olvidamos! ¡Tampoco perdonamos! ¡No mates a nadie, que Alá haya prohibido, si no es con justo motivo! ¡Tenemos motivos de sobra! El enfado del ignorante está en sus palabras, el enfado del sabio en sus actos-Y tras decir aquello, la cimitarra de mediano tamaño fue insertada en el cuello de cada hombre, cortando bestialmente haciendo que la sangre fluyera de forma explosiva, los gritos, los cantos de victoria, las contradicciones y las risas, todo acabo para él en el minuto en que ambos cuerpos cayeron inertes al suelo tras exhalar sus últimos gemidos-Que Alá este con ustedes y que la paz les acompañe-Se despidió, podía volver a casa…

Volver arriba Ir abajo

Re: [Priv] -No se que poner aquí-

Mensaje por Rylan J. Kirkland el Lun Ago 26, 2013 2:22 pm

No serían más allá  de las 7 de la mañana. No habían dormido en toda la noche, nada fuera de lo común pero había una gran diferencia en no dormir por el insomnio que no dormir por algo de lo que ni siquiera entendía por completo. Sólo sabía que era algo serio.

-Lo siento, creo que me tomará un rato más ¬¬–murmuró al teléfono. Como al entrar le habían quitado el celular se había visto obligado a usar el teléfono de la sala contigua. Aun que realmente no le hacía sentir muy cómodo-, Dile a papá que tal vez vuelva para en la noche…Si…Tendré cuidado, Alice –sonrío un poco mientras seguía al teléfono. No le gustaba preocupar a su hermana peor era bueno escuchar una voz amigable además de la papá-, Nos vemos, Alice. Cuídense. –y finalmente colgó.

Todo esto era abrumador. Toda su vida había esperado el momento de atrapar “tipos malos” con su padre pero la realidad era muy diferente. El saber pero al mismo tiempo no saber le resultaba irritante, de todas las cosas esa en particular siempre había sido la que más le irritaba. Y siempre había sido una constante en su vida.

Volvió con pesados pasos a ese tedioso cuarto. Sentía el cansancio sobre sus hombros y tenía aquel presentimiento de que esto iba para largo, y que probablemente acabaría mal. O tendría ese plot malvado de las películas pero dudaba mucho que se pudiera resolver tan fácilmente.

O eso pensó mientras entraba a ese tedioso cuarto. Y cuando entró su mente cambio drásticamente de pensamientos: Si él se sentía mal, seguro que su padre se sentía peor a pesar de no dejarlo notar. Supuso que era lo que llaman ser un héroe o un líder. O eso que él siempre había admirado de su padre.

Alfred dejó de descansar su cabeza contra la mesa en cuanto escuchó el “click” de la puerta cerrarse. Lo volteó a ver con una de sus sonrisas habituales.

-Ah, Dylan. Te traje un poco de café –señaló una taza no muy alejada de él, junto a un sándwich-, Espero que a Arthie no le importe. La verdad no sé si ya te deja tomar café pero vamos a mantenerlo como nuestro pequeño secreto.

La idea de compartir un secreto con su padre, por muy estúpido que fuera el secreto, le hizo beber el café con una sonrisa. La verdad era que su padre no le dejaba beber café, si podía evitarlo.

-So –Alfred giró sobre su silla. Buscando algún tema de conversación--, ¿Alguna cosa que quieras contarle  a tú papá? Y no te apures, normalmente soy cool así que puedes contarme lo que sea. No como a Arthur~.

Dylan lo pensó. Tantas cosas de las que quería hablar con él; sobre el baseball, la escuela, sus hermanos, Sergey. Tantas cosas que ni sabía por dónde empezar y las ideas se fundían unas con otras.

Eran las 8 de la mañana cuando supo que la charla con su papá tendría que esperar.Un agente había entrado por la puerta para susurrarle algo  a su padre.

.-Crap! Pues sigan la pista –dijo con un tono que no daba lugar a preguntas-, No quiero perder más hombres, por el amor de Dios.

Media hora más tarde cuando lograron llegar al final de la pista supieron que había sido demasiado tarde. Aquel día no se había podido salva r a nadie y saber aquello dejaba un vacío en Dylan que no había sentido nunca antes.

Sabía perfectamente lo enojado y frustrado que su padre estaba y también sabía lo mucho que se estaba deteniendo por su simple presencia.

-¿Al menos tenemos alguna pista o algún sospechoso de quién le hizo esto a mi hombres? –soltó su padre después de un rato de silencio.

-Sí, señor –respondió inmediatamente uno de los trabajadores-, Un contacto nos mandó  una foto de uno de los involucrados. Supuestamente una de las mentes o líderes tras el acto –se buscó entre sus ropas para sacar dicha foto.

-¡That son of bitch! –gritó su padre apenas puso sus ojos en el joven del a foto-, No puedo creer…La simple idea de usar a tú hijo para algo así. Ese bastardo es más retorcido de lo que pensé.

Una persona cruzó por la mente de Dylan. La idea le secó la garganta y detuvo su corazón, es que no podía ser cierto. Pero nada se comparó cuando posó sus ojos en la dichosa fotos, por un momento se sintió diez años más viejo.

-Sus órdenes, señor.

No podía. Su padre no podía.

-Esto no me gusta para nada…Tráiganlo pero ni se les ocurra usar la fuerza en él. Le dañamos un cabello y la cosa se pondrá peor.

Oh no.

avatar
Mensajes : 71
Fecha de inscripción : 03/06/2011
Masculino Puntos : 2523
Edad : 22
Localización : Por ahí y por allá
Ver perfil de usuario

Rylan J. Kirkland

Volver arriba Ir abajo

Re: [Priv] -No se que poner aquí-

Mensaje por Invitado el Dom Sep 01, 2013 8:30 pm

Llevaba casi treinta siente minutos en la ducha y tenía para mucho tiempo más allí. La calidez del agua le causaba una gran  tranquilidad, bloqueaba sus pensamientos a tal punto que lo único que quería hacer después de darse un baño era recostarse en su cama y olvidarse del mundo.  Dormir, por horas hasta que sus ojos  y su cerebro no dieran más.

Para cuando se había despertado casi había anochecido. Alzo un poco la cabeza viendo a través de la ventana como el cielo estaba rojizo, toda una tarde de haraganear, no sabía si sentirse a gusto o culpable por ello. Se hizo bolas para levantarse, se giró de un lado a otro buscando las fuerzas para moverse de su sitio, más la iniciativa no llego, nunca llegaba. Suspiro pesadamente viendo hacía el techo de su dormitorio, estiro su mano y cogió el teléfono celular, se quedó allí varios minutos más observando la pantalla, hurgueteo todo lo que ya había visto en la galería de fotos, borro todo lo que ya no necesitaba y conservo lo “necesario” pues un par de fotografías y vídeos no tenían sentido alguno, no debía tenerlos, pero de igual forma los guardo, no eran útiles para su vida cotidiana, pero se le volvían urgentemente  eficaces cuando requería ignorar todo lo que sucedía a su alrededor.

El cielo se había oscurecido por completo para cuando se puso de pie. Salió de su cuarto viendo un letrero en la puerta de su hermano Abraham que decía [Voy y vuelvo] negó con la cabeza a sabiendas de que eso significaba que no sería hasta el otro día de su regreso. Como no encontró a nadie más en casa opto por ahorrarse trabajo y solo se sirvió un par de frutas como cena. Se estiro y decidió darle de comer a las mascotas. Para cuando dio por finalizado los quehaceres básicos eran casi las diez de la noche y se preguntó porque el viejo no le había llamado, es más, esperaba por lo menos un “Gracias por el trabajo” cuando hubo finalizado con éxito, pero era mucho pedir, demasiado para un sujeto que era incapaz de controlar sus propios desequilibrios por sí mismo.

Se apoyó en el marco de la puerta principal con un vaso de agua en las manos, la temperatura iba descendiendo lentamente, pero aún sentía calor para ser tan tarde. Camino hacia afuera, era una noche pacifica a penas alumbrada por un par de focos y el suave ruido que producían las copas de unos pocos árboles a su alrededor. Se puso los audífonos y dio un paso tras otro sin ningún rumbo, aún con el vaso en la mano, pues solo eso le detendría de dirigirse lejos de allí.

Se sentó en una banca y se cruzó de piernas como si fuese a meditar, la tranquilidad era tan excesiva que desconocía como disfrutarlo. Cambio la canción de su teléfono celular, internamente le pareció divertido que a veces olvidara la boberías que ponía allí, pero aunque la canción no fuese de su gusto la dejo subiendo un poco más el volumen…

Ya eran más de las doce de la noche cuando opto por regresar a casa, estudiar un poco, limpiar y dejar todo calendarizado, tendría que recuperar el tiempo perdido haciendo deberes y entrenando en sus ratos que destinaba a perder el tiempo. Organizo sus ideas, se levantaría más temprano y se acostaría más tarde, tendría que apartas sus asuntos del taller para el fin de semana, olvidarse de ver la televisión y de vagar antes de irse a la cama para poder estudiar y reparar el tejado.

Al llegar a casa se fue directamente a la cocina para dejar el almuerzo del día siguiente de Abraham y Fadi. Shawarma era el único plato que le salía bien, los hizo aparte uno del otro, sin salsa de sésamo y cebolla para Fadi, con mayonesa y sin pimientos para Abraham, al segundo le preparo cinco he incluso con eso supuso que tendría hambre, pero no pasaría toda la noche reparando en dejarlo satisfecho. Preparo una porción contundente de  krichlat para cada uno junto a un termo con té y sería, con eso tendría que bastar hasta la cena. Se fue hasta su cuarto tomando un par de libros del estante y se sentó sobre su cama, no sin antes enviarle un mensaje a su hermano, esperando que esta vez si llegase y no fuera intervenido o algo así.

[Si no hay moros en la costa, podrías venir a casa…]

[Mamá, si lees esto. No soy Dae (?)]

Volver arriba Ir abajo

Re: [Priv] -No se que poner aquí-

Mensaje por Hye Al Saud el Lun Oct 14, 2013 6:28 pm

Spoiler:
Luego de un mes y medio, vengo con esta bazofia de post… x’D siento la tardanza y el montón de tontería que escribí (¿?)
Hye se sintió orgulloso de sí mismo. Había convertido su habilidad de escapar en algo que de a poco se había refinado hasta el más elaborado arte dividido entre sigilo, actuación, control de tiempos, sincronización de entrada y salida con un margen de error en centésimas y coartadas perfectas.  Sin embargo, esta vez no fue la satisfacción no fue sólo por haber pasado la frontera con éxito, sin ser visto y bien lejos de ser atrapado en el intento.

«A la próxima utiliza el celular de Abraham, posiblemente así sólo seas el segundo sospechoso del plan de escape. Después hablaremos sobre esto.
-Hyung.»

Luego de leer el ilustrativo último mensaje que había enviado con su precioso celular, el cual posiblemente cuidaba tanto o más que a su propia vida por ser el único nexo con el exterior que podía mantener en su poder de forma realmente efectiva, el chico pudo jactarse de lo real que se leía el SMS. Había esperado unas razonables horas antes de contestar para hacer el asunto más factible y, de paso, mentalizarse perfectamente para “entrar en papel” y hacer del texto remotamente creíble con resultados bastante gratos.  

Rió entre dientes, planeando medidas evasivas por si su hermano mayor decidía que el mejor saludo fuera un generoso lanzamiento de cualquier cosa que estuviese a su alcance luego de su brillante y sutil broma. Una mentirita piadosa que a decir verdad iba con doble propósito: tener una asombrosa llegada sorpresa y, primordialmente, tener una carta de salvación para cuando su madre se enterara de su más reciente escape. Así no podría decirle había sido descuidado en sus acciones de escapismo en caso de tener la señal interceptada o alguna cosa paranoica por el estilo.

Con el asunto de pura tensión que se respiraba en casa, Corea del Norte entraba en estado de guerra inminente con regularidad que pecaba de clínica; cualquier nimiedad era asunto de vida o muerte y tarde o temprano terminaba con la posibilidad de espionaje.  Algo que de a poco le había encajonado y encerrado a tal grado que había planeado seriamente en conseguir sedante para osos, cuerdas, una caja y boletos para un magnífico crucero por el caribe que su madre necesitaba desde algunas décadas atrás. Inclusive llegó a considerar en poner una notita que rezara “El Gran Líder lo aprueba” o alguna tontería parecida para darle su espléndido toque personal.

Habiendo dicho lo dicho, suponer que el mensaje de su hermano había sido como un envío divino no sería exagerar; no en esos momentos. La tensión en soledad era algo que podía tolerar en niveles que ya estaban próximos a llegar y sucumbir catastróficamente. Así pues, una visita a su familia era la mejor solución para regresar renovado y fresco como una lechuga, listo para sus clases privadas que terminarían por secarle los sesos y una nueva tanda de vociferaciones llenas de dulzura maternal.

Con la idea en mente, renovado espíritu y el estómago vacío, se dispuso a continuar en su travesía mientras engañaba a su organismo entre mordidas vagas del penúltimo tteok que guardaba en sus provisiones. Llegaría tan hambriento que sería capaz de comerse una de las invenciones mutantes de su padre aunque se moviese y hasta le sabría a gloria con tal de que fuese comida (o se asemejara a ella).    

Canturreó una canción pegajosa que escuchó en algún momento de su trayecto, con las manos en los bolsillos y como única compañía un pequeño morral negro sin ningún atributo especial colgado al hombro y el cansancio haciendo meya lentamente en él. Llevaba sólo lo necesario para sobrevivir tranquilamente en su estadía junto al puñado de ropa que conservaba en su habitación para sus días de visita… sólo esperaba que aún entrara en ella luego del inesperado estirón que se había dado en los últimos dos meses.

―…en todo caso, creo que tendré que pedirle prestado a Abry… o a Fadi. ―Se dijo a sí mismo, pasando la mano sobre su cabeza para alejar su cabello del rostro. Hacía calor aun cuando ya era relativamente tarde, aunque también estaba la posibilidad de sólo la falta de costumbre luego de continuos meses de lluvia en casa.

Se estiró cual gato, espantando la fatiga con una sonrisa. Un par de metros más y la residencia Al Saud le saludaría la vista. Casi podía dar su misión por cumplida y tal vez, con un poco de suerte, estaría toda la familia en casa.
avatar
Mensajes : 64
Fecha de inscripción : 29/05/2011
Masculino Puntos : 2503
Ver perfil de usuario

Hye Al Saud

Volver arriba Ir abajo

Re: [Priv] -No se que poner aquí-

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.